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Ciclovías y ciclorrutas en Bogotá

La bicicleta en Bogotá ha sido reina no sólo como vehículo de transporte sino como elemento recreativo de visitantes y habitantes de la ciudad por mas de 42 años. En 1974 se creó la ciclovía, la cual transformó para siempre la cultura bogotana.

Durante 70 días al año (domingos y festivos), la ciclovía pone a disposición de los habitantes sus 120 kilómetros de vías para recorrer la ciudad de punta a punta durante siete horas, tanto sea en bicicleta, caminando, corriendo o patinando. De hecho, son más de 1.500.000 personas las que hacen uso de esta semanalmente.

En el sur, la ciclovía comienza en el Tunal y rodea a la ciudad por el occidente (Avenida Boyacá) y oriente (Carrera 7), llegando hasta la calle 147 en el norte. Es que la ciclovía es mucho más que un cierre de calles, destinado a ciclistas y caminantes. Su extensión es un lugar de integración social donde hombres, mujeres y niños de toda la ciudad -de todas las edades y niveles socioeconómicos- disfrutan de la ciudad en familia, dándole un respiro al medio ambiente y sintiendo Bogotá en su corazón, de una forma diferente. La ciclovía ya se “exportó” a unos 50 municipios en todo el país y a más de 60 ciudades en otros países, de acuerdo con la Organización Panamericana para la Salud.

Por su parte, la red de ciclorutas hizo posible que se viera al transporte a pedal como una opción viable y segura para movilizarse en la ciudad. Estas nacieron durante la alcaldía de Antanas Mokus, con apenas 10 kilómetros de extensión; hoy ya cuentan con 410. A diferencia de la ciclovía, están disponibles todos los días del año y son un sistema para que las personas se puedan movilizar por la ciudad. Su uso ha ido aumentando progresivamente dado que el tráfico vehicular es cada vez más repelente. Moverse en bicicleta aparece como una opción divertida, económica, rápida y saludable de trasladarse desde un punto hacia otro. Para dar un ejemplo, el número de viajes diarios en bicicleta pasaron de ser 281.424 en 2012, llegando a 575.356 en 2015.

Hoy día se abrió paso a la cicloinfraestructura 2.0: a diferencia de la ciclorruta, los bicicarriles no le quitan espacio al peatón sino a los carros, incluso en zonas de “carro-dependientes” como la carrera 11, entre calles 100 y 82.

Tanto la ciclovía como las ciclorutas, ademas de ser extraordinarias opciones de movilidad en la ciudad, son herramientas maravillosas para los amantes del deporte. Sobretodo para los corredores y ciclistas. Y es que, además, Bogotá tiene una ventaja que facilita el uso de estas: es plana. En términos generales, por estar ubicada en la sabana los recorridos (la mayoría de ellos) emergen como corredores con inclinación cercana a cero, ideales para entrenar, bien sea distancias cortas o largas.

La actual administración de la ciudad busca recuperar muchas ciclorutas que están en mal estado y continuar con la construcción, sumando kilómetros y mejorando la infraestructura de biciparqueaderos. Mejorar la señalización, la seguridad y educar a las personas para reducir los accidentes siguen siendo puntos importantes, a tocar ahora y siempre.

Mapa de referencia.

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