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La elíptica, un aliado para el entrenamiento

Protege las articulaciones y permite un buen trabajo cardiovascular

La gran ventaja de la elíptica es que no genera ningún tipo de impacto articular. Aunque algunas trotadoras de gimnasio también tienen un sistema de amortiguación, no igualan la elíptica pues el esfuerzo se queda en el nivel de balance articular porque los pies tienen apoyo permanente, lo que facilita la transferencia de las cargas.

La idea de la elíptica es hacer una marcha en el aire con movimientos semicirculares donde el esfuerzo se concentra en las piernas. Trabaja específicamente los muslos, cuádriceps y glúteos y suma un movimiento de los brazos que lo asemeja a una caminata.

Precisamente esa integración de los brazos y las piernas es lo que permite un gran esfuerzo cardiovascular, que se puede sentir con sólo 10 minutos de práctica. Ese “disparo” del trabajo del corazón es lo que obliga a hacer una adaptación lenta y progresiva en tiempo y esfuerzo para obtener resultados factibles.

Hoy en día los gimnasios ofrecen complejos aparatos que permiten poner los pies en paralelo completamente, con lo cual se simula una caminata fluida y semicircular. Inclusive, hay equipos más verticales que obligan a un movimiento más circular ya que el pie nunca pasa por delante de la rodilla, con lo cual se protegen las articulaciones de manera más total.

 

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Existe además la bicicleta elíptica, que reúne los beneficios de dos elementos clásicos en el entrenamiento: la cinta y la bicicleta estática. Combina dos tipos de movimiento fluido: uno circular que imita el pedaleo y otro de traslación tipo esquí de fondo, empleando tanto los músculos del tren superior como los del inferior.

Es un ejercicio ideal para mejorar el rendimiento, pero además, si se hace progresivamente y con la ayuda de especialistas, es una ayuda ideal para quienes luchan contra el sobrepeso sin resultados definitivos, ya que es un ejercicio que tonifica y ayuda a eliminar grasa corporal.

Tips para sacar más provecho de la elíptica:

 

  1. Use los talones y no haga presión en los dedos de los pies. La idea es que se intensifique la labor de un mayor grupo de músculos para tener prácticas más largas en el tiempo.
  2. El entrenamiento en elíptica debe hacerse por intervalos, y no siempre de manera constante, para que el cuerpo no se acostumbre al esfuerzo.
  3. Cambie el sentido del pedaleo. Si pedalea hacia delante hace más hincapié en los cuádriceps, si lo hace hacia atrás influirá en los isquiotibiales y en los glúteos (mantenga las rodillas siempre en un ángulo de 90 grados).
  4. Cuide la postura sobre la máquina. Recuerde que el movimiento simultáneo de brazos y piernas puede hacer que recargue el peso en la espalda, así que tenga cuidado.
  5. Suelte las manos del agarre. Es posible que agregue presión a los brazos y al cuello.
  6. Vigile su propio nivel de esfuerzo. Es posible que personas con problemas de presión alta o cardiopatías se confíen de la seguridad del aparato, con lo cual llevarían el ritmo cardiaco a niveles no aconsejables. Haga monitoreo constante.
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