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Los calambres: ¿qué son y cómo superarlos?

El carácter de espontaneidad que tiene un calambre hace que la teoría médica aún no encuentre un modelo único que aplique en todos los casos de calambres. Se sabe que el fenómeno tiene relación con una pérdida de sodio, que influye la deshidratación y que suele presentarse en caso de fatiga moderada o extrema. Pero no hay una tesis concluyente.

Lo que han descubierto investigadores de la Central Michigan University es que un clamabre es, palabras más, palabras menos, una alarma: los neurosensores receptores de un músculo detectan fatiga y se sienten débiles o faltos de respuesta, por lo cual avisan a los nervios que habrá una inevitable contracción, la cual no obedecerá a la voluntad de quien la sufre.

Por ahora, hay dos teorías sobre las que se mueven casi todos los expertos: la deshidratación y la fatiga muscular.

En el primer caso, la pérdida de electrolitos (deshidratación) podría no tener ninguna relación con el calambre. Un trabajo en el laboratorio de una prestigiosa universidad norteamericana conluyó, tras analizar pruebas sanguíneas de corredores que experimentaron este problema una o más veces durante la competencia y aquellos que no tuvieron ninguna molestia, que la diferencia en las mediciones de sodio fueron prácticamente iguales; tampoco hubo diferencias en el volumen corporal o el plasma, lo cual sugiere que la deshidratación no tiene nada que ver.

Según los expertos, si solo se tratara de una pérdida de agua, una persona podría sufrir calambres en un baño turco o durante una caminata corta en un día soleado.

El otro punto que se analizó fue la fatiga muscular. Este punto sí parece guardar una relación directa con el calambre. Resulta que en casi todos los casos, el dolor se presenta o justo después de la salida o a la mitad de la competencia. Se dice que 39% de corredores de larga distancia sintió el dolor en la pantorrilla, los tendones o el cuádriceps antes de llegar a la meta.

¿Cómo detenerlos?

Hay decenas de historias sobre qué cura un calambre. Algunos cargan bananos y juran que funciona. Sin embargo, médicos deportivos indican que, incluso si se debiera a una baja de potasio o sodio, el efecto del banano demoraría en notarse al menos 60 minutos, con lo cual es más inmediato y efectivo hacer un buen estiramiento y nada más.

La sal, en cucharaditas o pastillas, es otra tesis descabellada. No se cura un calambre con una descarga de sodio, no le dé más vueltas.

Algunos entrenadores aconsejan cargar sobres de especias y, especialmente, de mostaza. No sólo no sirve sino que, al consumir una gran cantidad, el calambre se puede sentir más fuerte.

El consumo de quinina es otro mito desvirtuado: no sirve y de hecho la autoridad sanitaria estadounidense lo prohibió tras detectar complejos efectos secundarios.

Así que, como ya podrá imaginarse, lo único realmente efectivo es prevenir el calambre. ¿Cómo? Hay que fortalecer, especialmente, el área de la pantorrilla. Apoye pies y manos sobre el piso, doble ligeramente las rodillas y ponga sus costillas empujando hacia arriba. Intente caminar, dejando que el talón caiga poco a poco y mantenga la tensión por al menos 30 segundos.

Si ya tiene un calambre, simplemente hidrátese. Funciona el agua, su bebida favorita o incluso el jugo de pepinillos (es en serio). El líquido ayuda a relajar los músculos y alivia el dolor.

Lo primero que debe hacer si ya siente la molestia es extender la pierna afectada de inmediato. Si el dolor es en la pantorrilla, ponga el pie en la orilla de una banqueta, y poco a poco baje el tobillo hasta el piso, manteniendo la tensión unos 30 segundos.

Tips

  • Lo aconsejable es estirar adecuadamente todos los días, antes y después de la práctica, como medida preventiva.
  • Nunca intente cortar el camino hacia la exigencia: entrene más y haga distancias más largas sin creer que encontrará atajos.
  • Controle su propio ritmo: si su cuerpo va más rápido de lo que manda su rutina, el riesgo de calambre aumenta.
  • Escriba las condiciones de salud, distancia exacta, clima, exigencia, hidratación… todos los detalles que considere relevantes del momento en que sufre un calambre. Así podrá encontrar un patrón y reaccionar mejor.

 

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