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Muslos, más que vanidad

El muslo es esa parte de la pierna situada entre la rodilla y la cadera, cuya función es esencialmente locomotora. Es importante estirarlos para evitar lesiones graves que pueden incluso afectar la espalda.

Se trata de una firme y extensa estructura ósea, rodeada de músculos, donde se origina el mayor número de lesiones que, en el caso de los corredores, pueden ser amiotrofia, contracturas o desgarros.

En el caso de la amiotrofia, se trata de una disminución del volumen de los músculos que, en condiciones normales, tiene origen hereditario.

Los desgarros son roturas del tejido muscular, más o menos extensas (la gravedad depende del área). Puede ocurrir en cualquier músculo, especialmente en situaciones en las que se dan patadas altas.

Las contracturas se producen, obviamente, por contracciones violentas del músculo, aunque también se pueden producir cuando se somete a una carga excesiva cuando está fatigado o no se ha calentado lo suficiente. Eventualmente, causas externas, como golpes o caídas, también pueden originar esta lesión.

Lo aconsejable es aplicar hielo sobre la zona dolorida o enfriar el músculo lo mejor posible (toallas empapadas en agua fría o una lata de refresco). Esto reducirá la inflamación y disminuirá o cortará la hemorragia si existe.
Más complejas pueden ser las lesiones en los isquiotibiales, que se manifiestan en forma de pinchazos y dolores intensos. Pero ¿qué son los isquiotibiales? Son los músculos semimembranoso, semitendinoso y bíceps femoral o crural, ubicados en la zona dorsal de los muslos, desde la pelvis hasta un poco por debajo de la rodilla. En concreto, están entre el isquion de la cadera (inserción inicial) y la tibia (inserción final).

Los isquiotibiales participan en acciones como la flexión de la rodilla o la extensión de la cadera.

Para mantener los isquiotibiales en perfectas condiciones conviene hacer ejercicios diarios de estiramiento, fortalecimiento y flexibilidad.

Elementos de protección

Las bandas que usan los atletas y aquellos que se entrenan con regularidad permiten estabilizar el muslo y garantizar que la recuperación se mantenga y no se presente una recaída. Sus llamativos colores pueden dar la idea de un objeto de moda, pero en realidad son vitales para la recuperación de las lesiones.

 

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