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Exoesqueletos, aliados del atleta para mejorar el rendimiento

Lo que surgió como una alternativa para personas con limitaciones de movimiento podría reducir el consumo energético del deportista. Aquí te contamos todo sobre los exoesqueletos aplicados a runners

El mundo de la medicina avanza a pasos agigantados y se convierte en una esperanza para aquellos que, por distintas razones, han perdido total o parcialmente la movilidad.

El exoesqueleto mecánico o esqueleto externo fue creado hace un par de años para ayudarle a su usuario a realizar movimientos de una manera más práctica y, en ocasiones, autónoma.

Esta herramienta se ha empleado en víctimas de hechos de guerra (en Colombia, durante el conflicto interno, se ha usado con militares heridos), pero recientemente ha llegado a personas con alteraciones en la espina dorsal u otros órganos, que deriva en incapacidad para caminar incluso con prótesis comunes.

El control del exoesqueleto puede hacerse con las manos del paciente o con otras partes del cuerpo, y ahora esa alternativa médica podría funcionar para deportistas que buscan mejorar su rendimiento.

 

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El experimento partió de un grupo de investigadores de Estados Unidos y Singapur, que analizaron un grupo de 11 voluntarios con resultados sorprendentes, tal como asegura la revista Science.

Los expertos crearon un exoesqueleto para el tobillo que básicamente “aprende” los movimientos del usuario y crea un patrón óptimo individual para reducir el gasto metabólico al caminar.

El sistema, como suele ocurrir hoy en día con todos los avances de inteligencia artificial, está basado en un algoritmo que calcula el gasto mientras el exoesqueleto que soporta el tobillo del usuario durante la caminata cambia sutilmente el patrón de asistencia, alterando el apoyo según los movimientos de rotación del tobillo, la velocidad de esa rotación y los movimientos de bajada y subida del pie.

El resultado fue un ahorro de energía del 24% en promedio, e incluso llegó a ser del 33% en uno de los voluntarios que usó la herramienta en ambos tobillos.

“Al llevar el exoesqueleto, la sensación intuitiva de un usuario es que está siendo empujado adelante. En este momento, si el usuario sabe cómo trabajar con el empuje, reduce el gasto energético al caminar”, explicó la investigadora Juanjuan Zhang, líder del estudio, al diario El País.

“Para personas con discapacidad o movilidad reducida es especialmente importante, ya que significa ser más autosuficiente. Promueve una rehabilitación más eficiente en caso de parálisis”, añadió.

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