Recibe nuestra newsletter y enterate de todo en el mundo del deporte

PUBLICIDADE

Natación: el complemento perfecto para corredores

La natación es por excelencia uno de los deportes más completos, pues nos ayuda a fortalecer nuestro cuerpo sin temor a lesionarnos, ya que no existe impacto alguno en nuestras articulaciones o músculos. Además de lo anterior, la natación nos ayuda a aumentar nuestra resistencia aeróbica, fortaleciendo nuestro corazón y nuestros pulmones y lo mejor: nos ayuda a corregir postura, mejorando nuestra técnica de carrera y haciendo más eficientes nuestros entrenamientos.

La natación es ideal para temas regenerativos, por ejemplo, si tuviste una sesión larga de entrenamiento, o de fuerza, o incluso si tuviste una competencia, lo más recomendable es que al día siguiente realices una sesión de natación de entre 30 a 45 minutos con un ritmo suave. Esto ayudará a que tus músculos se relajen y al mismo tiempo sanen, dejándote en perfectas condiciones para regresar a entrenar.

Pero ¿cómo podemos incluir este deporte en nuestro plan de entrenamiento? Cuando comenzamos a formar base para nuestro objetivo, debemos fortalecer músculos, articulaciones, y sobre todo aumentar nuestra capacidad pulmonar. Para poder lograrlo te recomendamos:

Aquarunning. Realiza una sesión semanal de 30 a 45 minutos, hasta aumentar una hora dos veces a la semana. Es muy probable que termines muy cansado al principio, pues no estás acostumbrado a este ejercicio. Para disminuir un poco esta sensación de fatiga y trabajar distintos músculos, alterna los estilos: crol, pecho, dorso, etc. Comienza poco a poco, si la alberca es de unos 400 mts, da unas 10 vueltas aproximadamente, verás que no te cansas tanto y tampoco te aburres.

Correr en agua. Debes conseguir un cinturón aqua jogger o cinturón de flotación, que te permitirá mantenerte derecho y te dará estabilidad. Mientras mantienes el cuerpo alineado, con una ligera inclinación al frente, mirada fija en tu objetivo (la otra parte de la alberca), comienza a correr como lo haces normalmente en cualquier superficie, empuja el agua hacia atrás con tus manos y no te desesperes si no avanzas mucho, la intención en este ejercicio no es desplazarte, sino fortalecerte.  Los movimientos de tus piernas pueden ser variados, es decir, puedes levantar las rodillas para corrección de técnica, puedes aumentar tu zancada, puedes hacer como que patinas en el agua, etc. El objetivo será que realices por lo menos una hora este ejercicio.  Para llevar un mejor control en cuanto a tu ritmo o frecuencia cardíaca, deberás tomar como base un entrenamiento de velocidad, por ejemplo cuando haces repeticiones de 400 mts, si normalmente tu mejor tiempo es en 1:30, intenta correr en la alberca a ese ritmo para que sea un entrenamiento de intensidad.

Estiramientos. El mejor lugar para estirar es la alberca, ya que ahí tu cuerpo no pesa y tienes un rango de movimiento mucho mayor, lo que te permite estirar los músculos sin lastimarte y sin cargar peso a la espalda o a otros músculos de la pierna de apoyo. No desesperes si al principio no logras asomar tu pie a la superficie, te tomará un par de sesiones el aumentar tu flexibilidad.

Fortalecimiento. Realiza ejercicios de patadas, tomándote de la orilla de la alberca y aumentando cada vez más la velocidad, esto te ayudará a incrementar fuerza en las piernas y el abdomen que es tan importante para los corredores.

Incorporar este deporte a tu plan de entrenamiento será un gran acierto para aumentar nuestro rendimiento y de paso acabaremos con la monotonía de los entrenamientos diarios. Ponlo en práctica cuanto antes y verás que cuando regreses al asfalto volarás libre y sin dolores.

¡Compartir por correo electrónico!