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El héroe de los “mortales”: Yuki Kawauchi, portero de escuela y mejor corredor amateur del mundo

Mientras otros atletas con las mismas marcas que él sólo destinan su tiempo a entrenar, alimentarse bien y descansar correctamente, Yuki Kawauchi barre, limpia, lustra y ordena una escuela en Saitama, ciudad de la prefectura de Saitama, en Japón.

A esos quehaceres, rodeado de niños bulliciosos, Kawauchi le dedica ocho horas por día, cinco días a la semana… Sí, igual que tú. Cuando no está en la escuela haciendo su trabajo, se pone los cortos y entrena como ninguno, sin entrenadores ni patrocinadores.

Y eso, por elección propia, porque quiere ser un atleta “puro”, en esencia. Le escapa al profesionalismo, huye, limpia y sigue barriendo. Pero, a fin de cuentas, sólo piensa en correr, en desafiar lo establecido en el mundo del running. 

A sus 30 años, el japonés hace lo que nadie puede hacer. Y lo que no se recomienda, claro. Corre, en promedio, 12 maratones por año, cuando los corredores de élite no pasan de dos o tres carreras de 42K anuales.

Pero no sólo se trata de cantidad, sino de calidad. Su ritmo salvaje y sus entrenamientos desenfrenados no coinciden demasiado con su cargo de empleado público. Su mejor marca en maratón es de 2h08m14s… Para que se den una idea, sería el mejor maratonista mexicano, 16 segundos arriba de Dionicio Cerón (y sin contar a Andrés Espinosa, que ganó la Maratón de Boston 1994).

Días atrás, Yuki pidió un par de semanas de licencia en su trabajo de empleado público para disputar el Mundial de Londres. Allí, acabó en el noveno lugar de la maratón. Sí, fue top 10 entre los mejores del mundo.

Esa fue su décima maratón sólo en este año. Además, en 2017 ya corrió 14 medias maratones y una carrera de 50 kilómetros. De esa forma viene haciéndolo desde 2009: desde entonces, completó 71 maratones (promedio de 10 por año) y 96 medias. Entre todas ellas, suma ya 94 victorias.

 

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A medida que las personas se van enterando de su gesta, de su trabajo y de cómo decidió mantenerse amateur en esencia, Kawauchi gana admiradores por todo el mundo. Es, sin dudas, el gran ídolo de quienes trabajan a período completo y sueñan con sus entrenamientos, con las llegadas al final de una carrera, con nuevos desafíos.

Por todo eso, fue bautizado como “Citizen Runner”. Si se quiere, una versión de “El corredor del pueblo”. Es un fenómeno social que mueve masas: todos quieren verlo triunfar.

No acepta dinero de nadie, sólo vive de su salario como portero de escuela. No quiere que la federación japonesa le ponga un entrenador ni le diga dónde y cómo correr. Escapa de los contratos con marcas deportivas. Para él, su libertad como atleta amateur no tiene precio, no es negociable.

Yuki Kawauchi desafía al cuerpo

Lo que muchos no entienden es cómo, después de casi 10 años corriendo esa cantidad de pruebas y esa enormidad de kilómetros, sometiendo su físico a pruebas desgastadoras casi sin descanso, continúa batiendo sus marcas, mejorando.

Según él, esa resistencia viene desde cuando era muy joven. Sin asesoramiento, hacía entrenamientos larguísimos, llevando su cuerpo al límite. Hoy, en general, realiza cargas de 150 kilómetros semanales, incluyendo entrenamientos en la montaña. 25 kilómetros por día, seis días por semana.

“Entrenar por mi cuenta me da libertad. Asumo toda la responsabilidad. Es mi elección y funciona porque tengo disciplina, me mantiene concentrado”, dijo antes de declarar que la del Mundial de Londres fue su última presentación con la selección de Japón, a la que renunció por sentirse “atado”.

El “kamikaze” japonés seguirá lanzándose hacia la meta con los dientes apretados, a veces llorando de dolor, pero siempre entregándolo todo. Subirá al podio, recogerá su trofeo y, horas después, estará barriendo el patio de su escuela en Saitama, sin deberle nada a nadie, soñando con su próxima prueba.

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