Recibe nuestra newsletter y enterate de todo en el mundo del deporte

PUBLICIDADE

Deporte durante el embarazo: la importancia de la actividad física

Foto:Foto: Shutterstock

Deporte durante el embarazo: mantenga una rutina o comience una con asesoría médica especializada en todo momento

La feliz noticia de la maternidad viene acompañada de una cantidad de dudas y temores, especialmente en las mamás primíparas.

El primer paso es establecer el peso antes y durante el embarazo, no sólo por un tema estético a futuro sino para prevenir enfermedades propias de este estado, como la diabetes gestacional, la enfermedad varicosa o la trombosis venosa.

Acudir a los controles con puntualidad y llevar un registro propio del peso mes a mes facilita el trabajo de los médicos, y también garantiza una buena salud para la mamá y el bebé.

Según los expertos, lo ideal es empezar una rutina moderada de ejercicio incluso tres meses antes de quedar embarazada, para disminuir los riesgos.

Además, en esos meses previos es ideal hacer trabajo cardiovascular y de fuerza para fortalecer el piso pélvico, que soportará todo el peso del bebé, y concentrar una buena parte del esfuerzo en los abdominales para limitar el riesgo de diástasis y debilidad general.

Deporte durante el embarazo: ¿cuándo empezar?

La Sociedad Colombiana de Ginecología y Obstetricia recomienda la supervisión permanente de un especialista para las mujeres que deciden no parar sus rutinas de ejercicio durante el embarazo.

 

Ver más

Consejos para una Navidad libre de excesos

7 tips para liberar tensión en cuello y espalda

Rodillo de espuma, ¿la solución para la celulitis?

 

Si bien es claro que la evidencia científica respalda la práctica física en la gestación y el posparto, también es verdad que existen múltiples riesgos y que cada mujer se expone a contingencias muy particulares que deben vigilarse con atención.

Sin embargo, en términos generales, los expertos coinciden en que, como el primer trimestre del embarazo es el que presenta mayor riesgo de aborto espontáneo, no se recomiendan muchos esfuerzos. Es mejor esperar y tener rutinas acordes con el avance del embarazo a partir del segundo trimestre y máximo tres veces por semana.

A partir del tercer trimestre es seguro y cómodo la práctica de un deporte, incluso si la mamá fue sedentaria antes del embarazo. Sin molestias típicas como náuseas, somnolencia o fatiga, resulta ideal.

Eso sí, es muy importante no correr riesgos de un parto adelantado por el exceso de actividad física.

¿Qué tipo de ejercicio se puede hacer?

Son ideales aquellos que fortalecen la espalda alta y baja, el abdomen, las piernas y los brazos. Las malas posturas ocasionan dolores propios de músculos débiles, por eso se recomienda hacer ejercicios de tonificación para ir ganando fuerza.

Es ideal para preparar la rutina del recién nacido, que incluye levantar muchas veces al bebé de la cuna, bañarlo y toda suerte de tareas cotidianas para las que el cuerpo no se ha preparado y que además irán incluyendo un aumento progresivo del peso del menor.

Es muy importante una dieta rica en proteínas y ácido fólico. Legumbres y proteínas como el huevo son aconsejables para asegurar una buena lactancia y para no saturar el cuerpo a la hora de retomar el ejercicio.

Cabe recordar que es clave liberarse del estrés, durante y después del embarazo. Precisamente, el ejercicio ayuda en esa tarea y proporciona una sensación de bienestar y armonía que es ideal para la madre y para el bebé.

¡Compartir por correo electrónico!