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El tobillo, pieza esencial del running

El tobillo se encarga de asegurar la transmisión de las fuerzas sobre el miembro inferior en posición vertical y durante el movimiento. Tiene tres articulaciones: la articulación tibioperonea-astragalina y las articulaciones subastragalinas (anterior y posterior). ¿Traducción? La anatomía del tobillo es perfecta para realizar la flexión y la extensión (flexión dorsal/flexión plantar).

Evitar movimientos bruscos, que superen la capacidad del cuerpo, es clave para que las lesiones no afecten esta zona. La recuperación puede ser muy lenta. Sin embargo, el tobillo no suele darle muchos problemas al corredor, pero cuando vienen las lesiones son incapacitantes, molestas y en especial de lenta recuperación.
Las lesiones se producen por movimientos forzados del pie en aducción, abducción, pronación, supinación, combinados, torsión y choque vertical. En resumen, por movimientos muy bruscos que alteran el equilibrio y no distribuyen bien el peso del cuerpo, el que más sufre es el tobillo.

En casos de fractura, lo que se aconseja es la reducción y fijación con yeso durante 8-12 semanas o yeso de marcha (tacón) después de 4-6 semanas. En los casos más graves se reduce la fractura en una cirugía y se usa un fijador externo o una placa con tornillos.

El apoyo completo se puede tratar desde las 8 hasta las 12 semanas, aunque puede ser más precoz si los ligamentos están intactos. La fractura es el caso extremo, pero los corredores, en general, sufren más esguinces que otro tipo de lesiones en el tobillo.

Un esguince es una lesión de los ligamentos que se encuentran alrededor de una articulación. Los ligamentos son fibras fuertes y flexibles que sostienen los huesos. Cuando éstos se estiran demasiado o presentan ruptura, la articulación duele y se inflama.

En el tobillo, el esguince se puede producir en una zona conocida como LLE por movimientos bruscos donde la articulación supera su capacidad.

El esguince puede ser de grado I, leve y sin rotura ligamentosa. Duele pero no afecta la estabilidad. De grado II, cuando hay rotura de ligamento parcial y presenta dolor intenso, inflamación y gran dificultad para caminar. Y de grado III, cuando hay rotura total de ligamento y llega a presentarse hemorragia, inestabilidad y total incapacidad para caminar.

En los dos primeros casos, el tratamiento es conservador y durante las primeras 72 horas incluye reposo total, sobreelevación de la pierna, crioterapia varias veces al día, vendaje y, en la medida de lo posible, terapia de ultrasonido. En el tercer caso se requiere un procedimiento quirúrgico.

Los fisioterapeutas tienen un secreto para el tratamiento de los esguinces que se conoce como “rices”: reposo, hielo, compresión, elevación y estabilización.

Precauciones

El fortalecimiento de los tobillos pasa por el trabajo específico con pesas y otras ayudas disponibles en los gimnasios. Sin embargo, para los entrenadores la clave está en el perfeccionamiento de la técnica (apoyo completo del pie, control de la posición, firmeza en el paso, etc) y la concentración total en el movimiento durante la competencia para no forzar el cuerpo y terminar afectando al tobillo.

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