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Consejos para enfrentar la fatiga y “engañar” a la mente

¿Y si esa pesadez en las piernas que lo obliga a parar no es otra cosa que su mente jugando con usted? Acá le decimos cómo la puede entrenar para enfrentar la fatiga y poder correr más rápido y más lejos

Usted lo sabe muy bien: ese momento horrible en que sus pulmones no dan más y sus piernas se sienten de acero se juntan para que crear un deseo creciente de bajar el ritmo.

Cuando el martirio de poner un pie en frente del otro crece de manera intensa con cada zancada mucho antes de lo que tenía planeado, sabe que está completamente agotado.

Cuando empieza a aparecer esa voluntad de bajar el ritmo, debemos encontrar estrategias dirigidas al mejoramiento de la resistencia.

Los investigadores han trabajado basados básicamente en que la fatiga aparece como resultado de que su cuerpo –los músculos, pulmones y corazón– le hacen saber a su cerebro que han llegado a su límite.

Pero, ¿qué pasaría si esa fuera una falacia? ¿Qué pasaría si fuera completamente al revés?

Los atletas han elogiado siempre los méritos del poder mental a la hora de superar un límite físico, lo que puede hacer la diferencia entre alcanzar el podio y el simple “logré terminar la carrera”.

Sir Roger Bannister, experto en estrategias para superar el límite del desempeño físico, alguna vez dio pistas sobre la noción del poder de la voluntad. “Es el cerebro, y no el corazón y los pulmones, el órgano crítico”, dijo.

 

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Un número creciente de científicos se han puesto de acuerdo, y muchos de ellos ya han hecho estudios al respecto, acerca del papel específico que juega el cerebro a la hora de relacionar el desempeño en la resistencia con la fatiga.

Entre los primeros está Tim Noakes, profesor de ejercicio y deporte en la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Los resultados de sus investigaciones revelan que el cerebro limita los esfuerzos de resistencia antes de que el cuerpo se rinda.

Toda la discusión está en la manera cómo se debe entrenar para “engañar”al cerebro teniendo en cuenta que es él, y no los músculos, quien decide bajar el ritmo.

Aquí, algunos tips para disparar su rendimiento:

  1. Redefina sus límites. Muéstrele a su cerebro lo que su cuerpo realmente puede hacer. ¿Cree que fue usted quien decidió qué tanto podría correr hoy? En un experimento, dos ciclistas trabajaron en condiciones de calor y frío: quienes lo hacían con clima cálido estuvieron más lentos pero bajaron su ritmo mucho antes de que la temperatura corporal subiera significativamente. Esto sugiere que el ritmo está predeterminado por el cerebro. ¿Se puede contrarrestar? No. Hay que aprender “a las malas” a manejar la incomodidad. Defina intervalos de ritmo de carrera muy rápidos para que su cerebro se entere de lo que puede hacer su cuerpo.
  2. Libere espacio en su cerebro. Desconectar la mente por un tiempo le ayudará a establecer un ritmo determinado de carrera en cualquier superficie. Un estudio científico hizo que un grupo de atletas desarrollara sesiones de alta intensidad tras observar un documental motivacional o una práctica de resolución de problemas complejos: en el segundo caso, la deserción fue un 15% mayor que quienes vieron el video.
  3. Estadísticas de fuerza. En un ensayo clínico con ciclistas, se les pidió correr tan rápido como fuera posible sobre 2.000 metros, primero con sombras de ellos mismos en una pantalla y luego con una supuesta segunda sombra de un competidor. La mejoría en la velocidad fue de un 1,5% al final del embalaje. La competencia provee una motivación para que el cerebro use más reservas energéticas que suele guardarse para el final de la carrera.
  4. Descanso: la clave. Asegúrese de descansar bien y suficiente. Una sesión fuerte de entrenamiento libera sensaciones de reparación del gasto muscular. Una de ellas entra al cerebro y altera su química, lo cual se traduce en cansancio. Cuando no se descansa bien, los niveles de fatiga se mantienen elevados y hay fatiga extrema. Por eso es importante dormir al menos 8 horas al día y tener una buena comida posterior al esfuerzo.
  5. La mente sobre la materia. Las sesiones de meditación ayudarán a alejar los dolores y las molestias físicas.
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