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Perder peso, la mejor excusa en la vida de Stephanie Hall

La diseñadora gráfica Stephanie Hall cuenta cómo su meta de perder peso y verse bien la llevó a conocer el atletismo y todas sus bondades

Verse al espejo y no sentirse cómoda fue la primera motivación de Stephanie Hall, una diseñadora gráfica de Charleston, Estados Unidos, que llegó al atletismo con la confianza de que quemaría grasa rápidamente y así se quitaría de encima más de 30 kilos de peso.

Hace 11 meses tomó la decisión de iniciarse en el running y hoy su rutina la lleva a correr cinco veces a la semana. Cada día camina una milla, corre tres y camina una más. Y ya le alcanza el entusiasmo para competir: “He hecho cuatro 5K hasta ahora, y estoy trabajando para hacer una media maratón en julio”, cuenta.

Unas tres veces a la semana, alterna el atletismo con pesas y yoga, mientras escucha el audiolibro Dreams Don’t Work Unless You Do, de John C. Maxwell, para llenarse de energía.

“Siento que soy adicta a los resultados. Recuerdo cuando empecé: tenía miedo de pesarme porque temía que no hubiera perdido nada. Cuando primero pisé y vi una diferencia, ahí hubo un cambio en mi mente. Quedé enganchada desde entonces”, confiesa.

 

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Y cuando se cansa se dice: “Sólo recuerdo que no llegué tan lejos para nada. Me recuerdo cuánto mejor me siento dentro y fuera de mí misma, y eso es suficiente para mantenerme en marcha. Tu cuerpo no entiende las excusas. ¡Tengo que seguir trabajando!”.

Para ella, la gratificación es clara: “La sensación después de terminar una carrera es increíble para mí. El punto en el que sientes que no puedes ir más lejos y demuestras que tu cuerpo está equivocado al pasar. Siempre me siento tan satisfecha. Yo solía correr como una forma de bajar estrés. Es muy terapéutico. Me ha ayudado más que cualquier medicina que haya tomado”.

El proceso comenzó cuando regresó de sus vacaciones y sintió la necesidad física y mental de hacer algo. Su cuñado y su hermana le ayudaron a establecer un plan de dieta y ejercicio y con el tiempo fue adecuando su propio plan.

A medida que iba mejorando, cambiaban sus metas. Empezó pesando 105 kilos. De ahí fue bajando: 90, 80, y ahora va a por los 72, para llegar los 68 después.

Su mensaje, para todos los casos, es clarísimo: no dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo.

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